Agrumati

Los cítricos son la luz de la perfumería: bergamota, limón, naranja amarga, pomelo y yuzu componen la familia más antigua y más inmediata, la del agua de colonia y del Mediterráneo. La nicho ha hecho de esto un territorio de precisión, donde el desafío es retener el placer más efímero —la cáscara recién cortada— y hacerlo durar.

Cómo elegir un perfume cítrico

Distingue primero el carácter del cítrico: la bergamota es elegante y sombría, el limón es vertical y limpio, la naranja es solar, el pomelo es moderno y ligeramente amargo, la mandarina es casi golosa. Luego observa qué sostiene el cítrico, porque es ahí donde se juega la duración: las bases de musgo y maderas claras mantienen la frescura durante horas, el neroli y el petitgrain añaden cuerpo floral, el jengibre y las especias frías dan nervio.

Los cítricos puros son compañeros de verano y de la mañana; las versiones estructuradas —cítrico sobre ámbar o maderas— atraviesan todo el año con la misma elegancia.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los cítricos duran poco?

Las moléculas de los cítricos son las más volátiles en perfumería: evaporan por naturaleza en 1–2 horas. Las composiciones bien construidas evitan el límite con bases que prolongan su efecto luminoso.

¿Un cítrico puede ser un perfume de noche?

Sí, en interpretaciones ámbar o maderadas: una bergamota sobre fondo de incienso o una naranja sobre vainilla ahumada tienen toda la profundidad que se necesita para la noche.

¿Los cítricos son unisex?

Por vocación histórica: el agua de colonia nace compartida, y la familia sigue siendo la más naturalmente transversal de la perfumería.

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